Miguel e Giulia

Ríete de la noche, del día, de la luna, ríete de las calles torcidas de la isla,
ríete de este torpe muchacho que te quiere, pero cuando yo abro
los ojos y los cierro, cuando mis pasos van, cuando vuelven mis pasos,
niégame el pan, el aire, la luz, la primavera, pero tu risa nunca
porque me moriría.